La rica y sosegada Holanda ha vivido tiempos convulsos en los últimos años. Los asesinatos del líder ultraderechista Pim Fortuyn, en 2002, y del cineasta crítico con el islam Theo van Gogh, en 2004, tensaron a una sociedad que presume de tolerante. Poco después, los holandeses ponían patas arriba la UE al rechazar en referéndum la Constitución Europea. El primer ministro, el democristiano Jan Peter Balkenende, abogado de 52 años, pilota desde hace seis la agitada nave apoyándose en su talante pausado y la fe calvinista.
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jueves, 10 de julio de 2008
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