El 4 de septiembre de 2001, Robert Mueller, ex fiscal federal en California, tomó posesión de su cargo como nuevo director del FBI, nombrado por el presidente George W. Bush. Siete días después, a las nueve de la mañana, estaba en su despacho en el centro de Washington, preparándose para comenzar una serie de reuniones informativas. Un asistente irrumpió entonces en su despacho. "Un avión se ha estrellado contra la torre norte del World Trade Center", le dijo. En ese mismo instante, la historia del FBI cambió para siempre.
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domingo, 27 de julio de 2008
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