Pocos guatemaltecos podían dar crédito a aquella escena: el ex presidente de Guatemala Alfonso Portillo (2000-2004), huido a México para evadir varios cargos de corrupción, regresaba esposado al país. La fiscalía mexicana, en efecto, lo entregaba el pasado 7 de octubre a las autoridades de Guatemala, que lo condujeron de inmediato ante el juez. Concluía así una fuga de cuatro años y siete meses. Tres horas después, sin embargo, el ex presidente quedaba libre con una fianza equivalente a 95.000 euros. Una cifra risible, clamaron muchos, para el que fuera jefe de un Gobierno acusado de haber malversado 700 millones. Analistas, empresarios y líderes opositores sospechan que detrás del retorno de Portillo hay un pacto con el actual presidente, el socialdemócrata Álvaro Colom.
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lunes, 20 de octubre de 2008
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