Bernard Kouchner, el atípico ministro de Exteriores francés, recibió el martes a cuatro periodistas europeos horas después de que la policía descubriera dinamita en un servicio de los grandes almacenes Printemps, en París. El extraño grupo que reivindica la colocación de los explosivos se bautiza como Frente Revolucionario Afgano. Esto sirvió de excusa para que Kouchner hablara de esta zona conflictiva del planeta que conoce bien: "Afganistán no se arreglará militarmente, hay que restablecer la seguridad, y lo estamos haciendo. Pero una cosa es estar allí y otra llegar a la gente, convencerla. Porque al final son los afganos los que después de todo van a hablar con los talibanes, no los franceses".
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jueves, 18 de diciembre de 2008
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