Después de cuatro intentos fallidos para penalizar la posesión y el consumo de drogas, el presidente colombiano, Álvaro Uribe, ha dado un paso atrás en su vieja batalla por llevar a la cárcel a los consumidores de drogas. La apuesta, ahora, es llevar a los drogadictos a tribunales de tratamiento. Allí, un grupo interdisciplinar de expertos determinará si el infractor debe internarse de manera obligatoria en un centro de rehabilitación.
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