Las encuestas dicen que el 7 de junio ganará de calle las elecciones, pero Silvio Berlusconi atraviesa el momento más duro de la legislatura y uno de los más difíciles de sus 15 años de carrera política. En sólo unas semanas, la euforia ha dejado paso a la furia y la depresión. Contestado incluso por la afición del Milan, el primer ministro italiano ha suspendido los actos electorales y anuncia un contraataque para recuperar la iniciativa. Contará toda la verdad sobre el
caso Noemi, la joven napolitana que le llama
papi. "Y será un bumerán para mis acusadores", ha dicho.

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