Cinco soldados estadounidenses murieron ayer y otros tres resultaron heridos en la base iraquí de Camp Liberty, cerca de Bagdad, después de que un compañero de filas abriera fuego contra ellos en una clínica donde reciben tratamiento las tropas que sufren estrés postraumático y otros problemas psicológicos causados por el combate, según reveló ayer el Departamento de Defensa de EE UU. Éste es el episodio más grave de muertes fuera de combate desde que comenzara la invasión de Irak en 2003.
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martes, 12 de mayo de 2009
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