En un país de actores como Afganistán, capaces de interpretar cualquier papel con tal de sobrevivir, es imposible aplicar criterios occidentales para medir la realidad. Pero algo le debe preocupar mucho al actual presidente, Hamid Karzai, cuando ha sacado de la nevera al último de los señores de la guerra que le quedaba por exhibir, quizá el más brutal: el uzbeko Abdul Rachid Dostum, que se encontraba en Turquía en una especie de exilio pactado.
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martes, 18 de agosto de 2009
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