Mañana comienza en París un juicio que junta en el banquillo a un ex primer ministro en entredicho, a un matemático libanés que un día hizo creer a los servicios secretos franceses que tenía la clave para estrangular financieramente a Bin Laden y a un antiguo alto cargo del conglomerado aeronáutico EADS, apasionado de las novelas de espías y aquejado de cierta manía persecutoria.

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