En una semana decisiva para su presidencia, Barack Obama ha pasado a la ofensiva, no sólo para salvar su trascendental apuesta sobre la reforma sanitaria, sino también para tranquilizar a sus compatriotas sobre la alarma desatada por los conservadores por el riesgo de que Estados Unidos esté convirtiéndose en un país socialista.

Articulo completo:
ELPAIS.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario