El arranque de la semana decisiva de la Cumbre del Clima de Copenhague no ha podido ser más caótico. Mientras largas colas de gente aguardan fuera para poder entrar en un centro de conferencias totalmente desbordado, dentro los países africanos, apoyados por el G77 de los países en desarrollo, han vuelto a dar un golpe en la mesa y han abandonado los grupos de negociación por la negativa de los países ricos a hablar de reducciones de emisiones obligatorias.
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lunes, 14 de diciembre de 2009
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